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Por qué prácticamente todo el planeta Charla con franqueza sobre Los Hijos De Jacob

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los hijos de jacob

Con nueva y perdurable fe en las promesas divinas, y seguro de la presencia y la protección de la ciudad de los ángeles divinos, siguió Jacob su jornada “a la tierra de los orientales”. Cada bendición que se nos entrega demanda una contestación hacia el Constructor de todos los dones de la alegría. Aunque su mente comprendió en seguida una parte de la revelación, sus enormes y misteriosas verdades fueron el estudio de toda su crónica, y las fue comprendiendo cada vez mejor.

Las tinieblas de la desesperación oprimían su alma, y apenas se atrevía a orar. Gobernado por su remordimiento y timidez, trató de eludir a los hombres, para no ser hallado por su airado hermano. Temía haber perdido para siempre la bendición que Dios había tratado de darle, y Satanás se encontraba listo para atormentarlo con sus tentaciones. Ven que no tienen la posibilidad de retener esos placeres dañinos, y al mismo tiempo lograr el cielo, y como la senda que transporta a la vida eterna les resulta tan angosta, deciden a no proseguir en ella. No obstante, se le ocurrió como un relámpago la convicción de que era la providencia de Dios la que había vencido su intención, y había efectuado aquello que él había resuelto evitar.

(génesis 49:22

En el momento en que el pretendiente era leal en sus servicios, y se mostraba digno además en otras caracteristicas, recibía a la hija por mujer, y, generalmente, la dote que el padre había recibido se la daba a ella el día de la boda. Pero se hacían arreglos para evaluar a los que no tenían con que pagar la dote de la mujer. Se les dejaba trabajar para el padre cuya hija amaban, en el lapso de un tiempo, que cambiaba según la dote requerida. En los tiempos viejos era costumbre que el novio, antes de corroborar el pacto marital, pagara al padre de su novia, según las ocasiones, alguna suma de dinero o su valor en otros efectos. Tras haber manifestado su vínculo, fue recibido en casa de Labán. Si bien llegó sin herencia ni acompañamiento, pocas semanas bastaron para instruir el valor de su diligencia y aptitud, y se le exhortó a quedarse.

Calcula su propia virtud, en vez de atender los intereses de los que le fueron confiados; y en tiempos de riesgo escapa y deja al rebaño. Hace más fuerte a las ovejas enclenques, libra a las que padecen, reune los corderos en sus brazos, y los transporta en su seno. Demandó catorce años de trabajo por sus 2 hijas; y durante el resto del tiempo cambió diez ocasiones el salario de Jacob. Veinte años continuó Jacob en Mesopotamia, realizando un trabajo al servicio de Labán quien, desdeñando los vínculos de vínculo, se encontraba ansioso de apropiarse de todas y cada una de las virtudes. Fue siempre a Raquel a quien mucho más amó; pero su predilección por ella provocó envidia y celos, y su historia se vio amargada por la rivalidad entre las dos hermanas. Dado que Lea misma había participado del engaño logró sentir a Jacob que no la podía amar.

(génesis 49:5

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»Ahora se puede oír el resoplido de los caballos de guerra del enemigo ¡desde tan lejos como la tierra de Dan en el norte! El relincho de sus sementales hace tremer toda la tierra. Vienen a devorar el país y todo cuanto hay en él, tanto las ciudades como los habitantes. No tendrá ningún respeto por los dioses de sus ancestros, ni por el dios amado por las mujeres, ni por ningún otro dios, por el hecho de que se jactará de ser más grande que todos ellos.

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Y Jacob fue a Sucot; allí se construyó una casa y también hizo cabañas para su ganado; por consiguiente, puso por nombre Sucot a aquel lugar. Que el Dios del padre de nuestros padres, el Dios de Abraham y el Dios de Nacor, juzgue entre nosotros. Si el Dios de mi padre, Dios de Abraham y Terror de Isaac, no estuviera conmigo, de determinado me enviarías ahora con las manos vacías; pero Dios vio mi aflicción y el trabajo de mis manos, y ayer por la noche te amonestó. Yo soy el Dios de Bet-el, donde tú ungiste la piedra y donde me hiciste un voto.

De esa forma, Jacob recibió la bendición que correspondía a Esaú, y se efectuó con todos y cada uno de los elementos de la familia . El mayor, Esaú, gozaba del derecho de primogenitura; o sea, era el heredero legítimo de todos los bienes familiares. No obstante, un día, Esaú llegó a casa famélico y vendió su primogenitura a Jacob, a cambio de un plato de lentejas (Gn 25,27-34). Después, en el instante en que Isaac era mayor decidió dar los elementos de la familia a Esaú, por ser el hijo mayor; ya que Isaac ignoraba que Esaú había vendido la primogenitura a Jacob. La emigración de Jacob y su familia a Egipto y su rincón en la tierra de Gosén bajo la protección de Faraón y de José (Gn. 46-47). La llegada de los hermanos de José para obtener alimentos, y los tratos de José con ellos, para inducirlos al arrepentimiento (Gn. 42-45).

En prueba de que había sido perdonado, su nombre, que hasta el momento le había recordado su pecado, fue cambiado por otro que memoraba su victoria. No se pronunció únicamente una palabra, pero Jacob desplegó sus energías y ni un instante cejó en sus sacrificios. Mientras así luchaba por su vida, el sentimiento de su culpa pesaba sobre su alma; sus errores afloraron ante él, para separarlo de Dios.

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Además afirma que yacía «en la tienda», lo que podría ser una señal de que era además de esto estudioso. Satanás induce a varios a opinar que Dios pasará por sobresaliente su infidelidad en los temas menos esenciales de la vida; pero en su seguir con Jacob el Señor probó que de ninguna forma puede sancionar ni tolerar el mal. Si Jacob no se hubiera arrepentido antes por su pecado al tratar de hallar la primogenitura a través de un engaño, Dios no habría podido oír su oración ni conservarle bondadosamente la vida. Tendrán un profundo sentimiento de sus faltas, y al investigar su historia, van a ver desvanecerse sus esperanzas.

Se acordó de las expresiones que el ángel había dicho a Rebeca, y no obstante el pecado del cual Jacob en este momento era culpable, vio en él al hijo mucho más capaz para cumplir los propósitos de Dios. Si bien había vendido su primogenitura y afirmado el cambio con un solemne juramento, en este momento estaba resuelto a conseguir sus bendiciones, más allá de las manifestaciones de su hermano. Tan rápido dejó Jacob la tienda de su padre, entró Esaú. Rebeca se arrepintió amargamente del mal consejo que había dado a su hijo; ya que fue la causa de que quedara separada de él y jamás mucho más volviese a conocer su rostro. Desde la hora en que recibió la primogenitura, Jacob se sintió agobiado por la condenación propia. No era su intención vocalizar una patraña directa, pero en el momento en que estuvo frente su padre, le dio la sensación de que había ido bastante lejos para poder retroceder, y valiéndose de un engaño obtuvo la codiciada bendición.

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